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Acámbaro en Otomí. Lugar de Magueyes.

Seguimos en el neoliberalismo

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Sócrates Amado Campos Lemus,

Colaborador del Periódico “El Ciudadano”

EN EL PRINCIPIO SE PENSABA QUE SE PONÍA EN CIRCULACIÓN Y MOVIMIENTO A LOS TELÉFONOS CELULARES PARA ACERCAR A LOS LEJANOS, pero, al paso del tiempo, no solamente los acerca, también, aleja a los cercanos. Ya no hay trato personalizado, todo se hace por medio de las redes, del ‘feisbook’, del ‘whasapp’, de las plataformas inventadas para que se reduzca la comunicación y se llenen de chismes y de notas basuras o de infundios, de malas madres, de todo lo que se tenga como ocurrencia o como resentimiento en contra de las gentes que ni siquiera saben qué sucede y de pronto, son agredidas en muchos sitios.

Ni siquiera los padres de familia tienen el control de la comunicación con los hijos, normalmente, ahora, los hijos tienen mayor dominio de los instrumentos y teléfonos y manejan modelos más dinámicos y actualizados y, los padres, ni siquiera se pueden comunicar con ellos a pesar de que son los que pagan las cuentas de las rentas de los aparatos con el cuento de que no existía señal o se me terminó la batería y uno no cancela los contratos por el temor de que se queden sin comunicación los chicos. Cuando ya están suficientemente adultos para hacer lo que quieren, pero no para aceptar sus responsabilidades, el cuento es claro, hoy en día, los “niños”, se quedan con los padres por años con el cuento de que no hay dinero suficiente para independizarse. Además, es obligación de los viejos sostenerlos porque ninguno de ellos envió una solicitud para nacer y, las nuevas reglas, les protegen incluso si tienen  gustos distintos a los naturales y así, hoy, resulta que sean de otros gustos deben ser aceptados cuando no nos solicitan ni siquiera nuestra opinión y así, debemos cargar con los nuevos tiempos, con gustos de viejos tiempos, en vez de evolucionar, retrocedemos, total, los gustos se deben respetar y la comunicación perdida por los aparatos que nos acercarían, en la realidad, nos vinieron alejando.

Y bueno, la televisión inicia el desmadre, los niños ya no salían a las calles o a los patios a jugar y andar en patines o en bicicletas, no, se quedaban como bobos viendo las caricaturas y los padres dejaban que esto sucediera porque pensaban que estaban mucho más seguros cuando un niño puede ver escenas de violencia, sexo o drogadicción en todos los tipos de programas, al grado que tal cosa les parece normal. Miles de actos violentos ven durante el año y además, como están sentadotes como mensos, solamente engordan y comen, ni siquiera se comunican, están enajenados, y así, los padres, con tal de no “batallar” con el crío pues en vez de darle u obligarle a comer sanamente, se conforman con los productos chatarras y los refrescos y la gordura les llega sin más y las enfermedades se vuelven crónicas y ahí comienzan los problemas. Cómo se le puede obligar al “pobrecito niño” que tiene  problemas de salud a comportarse como un niño normal y obligarle a hacer ejercicio y dejar de ver pendejadas en la TV y que lea o se comunique, así que los mismos padres hemos cometido los errores y caemos en el materialismo y la comercialización por medio de la “caja idiota” y le vamos aumentando las posibilidades de que el niño no sufra lo que nosotros y contratamos que pueda ver los programas de TV desde su celular a cualquier hora. Además, les damos privacidad y no les controlamos los tiempos o lo que se ve, en fin, después, estamos como pendejos protestando porque ya nadie nos pela, ni siquiera nuestra señora porque está en la telenovela mientras uno anda por la casa viendo qué jodidos hacer y preocupado por el pagar las cuentas. Y, de que nos sirve quejarnos si somos, al final de cuentas, los responsables y no tenemos el valor de poner límites y cancelar los gastos de la “comunicación” que nos incomunica a todos…

Bueno, ahora, muchos jodidos o miembros del infeliciaje no se pierden las conferencias mañaneras de AMLO aunque ya no hagan el mañanero, prefieren ir como idiotas viendo lo que se manipula en la comunicación diaria por parte del Presidente o de sus “preguntones” amaestrados y, así, esperando resoluciones a sus problemas y los nuevos programas que dejarán una lanita, pues hoy están como mensos viendo la mañanera aunque la vieja se queje de que ya no hay mañanero…, la política suple el sentimiento y la buena onda que antes tenían los miembros del infeliciaje. Lo único que era de ellos, era, sin duda alguna, el tiempo para los acercamientos sexuales con la pareja, no hay para más, ni se pueden dar el lujo de las “casas chicas” como los viejos ricachones que van de una a la otra porque pueden pagar, no porque les quieran, pero así son los tiempos del cambio en todo, gustos, estudio, información, cercanía, visión y manipulación.

Es mejor manipular a los idiotas que resolverles sus asuntos, total, se les escucha pero no se les atiende, esa es una de las fórmulas que siguen siendo válidas desde los tiempos del “neoliberalismo” que sigue operando en todo, menos, en el discurso, y mientras esto sucede en el campo de la incomunicación nacional, el único que gana siempre es Carlos Slim o las grandes empresas de “comunicación” que descomunican a la sociedad, así mantenga usted apagado el telefonito de todos modos le van cobrando por las rentas y los planes, si lo prende, pues mejor es el negocio, para ellos no para uno, así entran las redes, la televisión, el cine, los jueguitos, los chismes y todos, en vez de comentar y platicar como Dios mandaba, pues hoy estamos de pendejos apretando teclitas y revisando los aparatos cada vez que suena alguna alarma, como se educaba a los perritos con campanas para que llegaran a comer, es decir, los domesticábamos. Ahora, somos domesticados y así estamos bien pero bien jodidos, tenemos aparatos que en vez de acercarnos nos alejan y nos apendejan, pero es lo que necesitan los políticos y los manipuladores del dinero…, pues a mi modo de ver, seguimos en el neoliberalismo: apendejados todos.

La TV incomunica y controla la mente de los auditorios

La comunicación familiar es necesaria, pero hoy es casi nula