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Acámbaro en Otomí. Lugar de Magueyes.

Presentan el libro sobre la Guerra Cristera en Acámbaro

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Acámbaro, Gto.- En la coincidencia de que ante un conflicto debe prevalecer el diálogo entre las partes involucradas, se presentó el libro “La Guerra Cristera en Acámbaro. 20 años de Conflicto: 1926-29 y 1929-46 (Una Visión Social y Religiosa)”.

 

En el Auditorio del Museo “Dr. Luis Mota Maciel”, el pasado viernes 16 por la noche, el Padre Rigoberto Beltrán Vargas, colaborador del Libro, y Gerardo Argueta Saucedo, Cronista y Autor de la obra, detallaron que la Guerra pudo evitarse. Lamentablemente, indicaron, no fue así y el país vivió una de sus etapas más difíciles de la historia contemporánea.  

 

Destacaron que en el caso del bajío, el conflicto dejó graves daños materiales y humanos, a la vez de que en Acámbaro se prolongó en una segunda etapa hasta 1946.

 

El Estado y la Iglesia, los protagonistas

 

Se dijo que entre las causas que propiciaron la Guerra estuvo la aplicación férrea de la Constitución de 1917 en los Artículos relativos al culto religioso, así como la promulgación de la Ley Calles. Por parte de la Iglesia figuró una Carta Pastoral del Episcopado Mexicano de julio de 1926, la cual rechazó la legislación anticlerical. Así, el deterioro de las relaciones entre el Estado Mexicano y el Clero llegó a su punto máximo, derivando en el cierre de los templos. El país y la región vivieron entonces una Guerra de tres años. Al concluir el conflicto en 1929, nuevamente la falta de entendimiento entre los actores sociales hizo que se prolongara la Guerra hasta 1946. Todo el período abarcó 20 años.

 

Los Agustinos, zona de Guerra

 

Durante su exposición, el Cronista Gerardo Argueta comentó que la Sierra de los Agustinos, en las dos etapas de la Guerra, fue la principal zona de combates entre los grupos de cristeros y la tropa del Gobierno Federal. Otro sitio importante fue el Convento Franciscano, que estuvo ocupado por los militares y desde ahí realizaban incursiones hacia diferente sitios para capturar a los cristeros. Un año difícil en medio de la Guerra fue el de 1927, debido a una inundación que propició el desbordamiento del Río Lerma y desbastó a una gran parte de la zona urbana.

 

Reconocen la aportación social

 

Al término de la presentación del libro, los ponentes Rigoberto Beltrán Vargas y Gerardo Argueta Saucedo recibieron un reconocimiento por el trabajo de investigación, mismos que lo agradecieron al Seminario de Cultura Mexicana, Corresponsalía Acámbaro, que dirige Octavio Guerra como Presidente, y Fidel Sierra como Secretario.