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Acámbaro en Otomí. Lugar de Magueyes.

Martin Lawers, Martír Irapuatense (*)

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La obra titulada: “Martin Lawers, Martír Irapuatense”, es una muestra de lo que es el trabajo del cronista municipal o del cronista guanajuatense, en este caso, a cargo del Arquitecto Javier Martín Ruíz.

Es una labor respaldada por varias instancias, entre ellas, el Gobierno del Estado de Guanajuato y el Ayuntamiento de Irapuato, que permite recuperar una historia de vida.

El protagonista de la historia nació el 11 de noviembre de 1881. Sus padres fueron Guillermo Lawers García y Catalina González Sarabia, siendo el mayor de 10 hermanos. Sus antecedentes se remontan a Inglaterra con Nathanael Lawers, de acuerdo con el árbol genealógico de la Familia. Será el 23 de diciembre de 1905 cuando recibe la Orden Sacerdotal en la Iglesia Catedral de León. Llegó a ser Párroco en Silao, Guanajuato capital y Romita.

Nuestro Mártir, que así lo asumimos porque es del bajío, estudió en el Seminario de León y era devoto de la Virgen de “La Soledad”. Su trayectoria religiosa, apegada a una verdadera vocación, lo forma en el camino del respeto y el servicio a los demás. Cumple eficaz y fielmente todo trabajo encomendado y no duda en reparar alguna Iglesia que lo requiera; como también llegar a ofrecer un edificio eclesial que merecía la categoría de Parroquia. Destaca la creación de la Academia de Religión y Catecismo para Señoritas en 1930.

Martin Lawers González muere apuñalado hace 86 años en el altar mayor de la Parroquia de “Nuestra Señora de la Soledad” –Patrona y Reina de Irapuato-, en la eucaristía de las 6 de la mañana del día domingo 19 de febrero de 1933. Era todavía el tiempo difícil y confuso de la prolongación de la Guerra Cristera, que tuvo su parte central entre 1926 y 1929.

Del dramático atentado en contra del Señor Cura, cometido por un individuo de nombre Luis García, un testigo fiel y directo fue la Mamá del Arquitecto Javier Martín Ruíz, la Señora Juanita Ruíz de Martín. Luis García, el asesino -acusado de ser un comunista-, fue literalmente linchado por la feligresía y depositado su cadáver en una fosa común.

Es de comentarse que en el libro, el autor desglosa en 12 Capítulos una narrativa de la vida y la obra del Señor Cura con apego a la verdad, incluyendo imágenes y documentos que la complementan de manera ágil y amena. Incluso, por un lado, muestra en fotografías la Casa en donde vivió el personaje, ubicada en la calle Hidalgo No. 39, casi esquina con la Avenida Álvaro Obregón, en la ciudad de Irapuato; y por otro, la fotografía de Luis García, el asesino, quien fuera colocado sobre la plancha del Hospital Civil.

De Martin Lawers, cuyo corazón dejara de latir a las 8:20 de la noche, esto es, a más de 14 horas después de la agresión y en cuyo sufrimiento fue asistido por médicos y familiares, en el lecho de muerte perdonó a su atacante y delegó la autoridad a otro sacerdote para que lo absolviera, expresando: “¡Ayúdenlo, él no tiene la culpa!”. Así, perdonó al asesino que a juzgar por el relato del libro, bien pudo estar inmiscuido en un complot, no sin haber recibido amenazas previas el Señor Cura y hasta la solicitud de dinero a cambio de no ser molestado.

El Presbítero Sergio Montoya, en el Prólogo de la investigación, considera a Martin Lawers como “una de las figuras eclesiásticas emblemáticas” de Irapuato. Los restos mortales del Señor Cura fueron depositados originalmente en el cementerio municipal de Irapuato y actualmente, descansan en el área del presbiterio de la iglesia de “Nuestra Señora de La Soledad”.

Martín Lawers, ¿un futuro Santo?

El libro que hoy nos ocupa, editado apenas el pasado mes de mayo -como resultado de un necesario y minucioso trabajo en equipo del cronista Javier Martín Ruíz-, nos invita a conocer más aspectos de la vida y la obra del protagonista, un mártir contemporáneo –como se le ha llamado-, quien murió en defensa de sus creencias y principios.

Por ello, muy acertadamente el autor propone –y nosotros coincidimos con él-, en el sentido de iniciar un proceso para llevarlo a los Altares, es decir, ser “Siervo de Dios”, después Beato y por último, Santo. La canonización es factible. La historia de vida lo avala como ejemplo para los demás, al igual que su labor evangelizadora. La Santa Sede en Roma, con el apoyo de la jerarquía de la Iglesia católica de Irapuato, bien puede contribuir a lograr este acto de justicia.

De la misma forma, como también lo menciona el autor de la obra cultural, comenzar ante la autoridad local y estatal para integrar el “Museo del Señor Cura Martín Lawers”, en la Casa de la calle Hidalgo No. 39.

Ambos aspectos ojalá y encuentren un cauce positivo para revalorar la figura de tan ilustre personaje que fue víctima inocente de la maldad.

Un modelo de vida

Es de felicitarse al autor Javier Martín Ruíz por la obra. Ha sido Presidente de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A. C. (ANACCIM) y hoy es Miembro Activo de la Asociación de Cronistas del Estado de Guanajuato, “Isauro Rionda Arreguín”, A. C.

La investigación que nos presenta es seria y comprometida con un personaje que es modelo de vida y que se proyecta a la región del bajío. ¡Gracias, por tan interesante libro!.

(*).- El libro se presentó a la sociedad el martes 25 de septiembre, a las 7 de la noche, en el patio de la Casa de la Cultura de Irapuato. El autor es el Arquitecto Javier Martín Ruíz, Cronista Municipal de esa localidad.

Portada del interesante libro, con la foto del Señor Cura Martin Lawers

De izq. a der.: Miguel Márquez, Exgobernador de Guanajuato;

Obispo de Irapuato, Jesús Martínez Zepeda, y Gerardo Argueta, Presidente de los Cronistas en el Estado