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Acámbaro en Otomí. Lugar de Magueyes.

Al igual que Felipe Calderón: Enrique Peña Nieto deja un país en Guerra

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Semanario “El Ciudadano”

 

Tal y como hace seis años Felipe Calderón Hinojosa dejó al país en Guerra, debido a una mala política en materia de seguridad nacional, el Presidente Enrique Peña Nieto hace lo mismo y en su caso, peor. Miles de muertos son una característica de su mal gobierno, o mejor aún, la base de un enorme panteón nacional.

 

El sexenio actual concluye el 30 de noviembre y el día primero de diciembre, Andrés Manuel López Obrador asume la primera magistratura de la nación con la exigencia de que debe cambiar la política de seguridad nacional para devolver la paz social a los mexicanos. En caso de que no lo logre, será el tercer sexenio consecutivo que sólo ‘combata’ el problema, pero no que lo resuelva.

 

Enrique Peña Nieto llega al final del sexenio (2012-2018) en medio de una notable polémica por actos de corrupción en temas como la Casa Blanca y PEMEX, por citar algunos.

 

Una política neoliberal que crea pobreza

 

La política neoliberal que se ha aplicado en México desde el sexenio 1982-88 con Miguel de la Madrid Hurtado hasta nuestros días, sólo ha creado desigualdad y la concentración de la riqueza en beneficio de unos cuantos. En este sentido, hoy existen más de 53 millones de pobres y apenas 10 hombres son los más ricos, entre ellos, uno a nivel mundial: Carlos Slim.

 

Los últimos sexenios, incluyendo al de Carlos Salinas de Gortari que oficializó el ingreso de México al mundo global –neoliberal-, con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) –que incluye a Estados Unidos y Canadá-, así como el de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, únicamente han empobrecido a los mexicanos y en contraparte, generan un éxodo continuo de connacionales hacia Estados Unidos en busca del “sueño americano”.

 

Y así, con una nación destruida, que urge re-fundar, Andrés Manuel López Obrador inicia el sexenio 2018-2024, esperando que cumpla con las promesas de campaña.

 

“Llegan bien” y “se van mal”

 

Enrique Peña Nieto llegó con una significativa popularidad y se va con una gran impopularidad, al igual que Vicente Fox. López Obrador la tiene hoy, esperando que no la pierda para el 2024. Todo dependerá del cumplimiento de las promesas de campaña que por ahora, al menos ya atendió dos: la cancelación del Aeropuerto en Texcoco para efectuarse en Santa Lucía, y el retiro de las pensiones a los Expresidentes de la República.

 

Los hechos, no las palabras, sustentarán el Gobierno de López Obrador, cuya tendencia ideológica es de la socialdemocracia, no socialista. Tiene seis años para cumplir sus promesas y reorientar el desarrollo social con sentido de justicia e igualdad.